La organización operaba entre Bolivia y el norte argentino y ocultaba droga en vehículos. Hay cinco detenidos y tres prófugos.
Tras una investigación que se extendió por varios meses, las autoridades desarticularon una organización dedicada al tráfico de cocaína, que además usaba rituales de magia negra para proteger sus cargamentos.
El operativo estuvo a cargo de la Unidad de Investigaciones Judiciales Salta de Gendarmería Nacional y se realizó sobre la Ruta Nacional 9, en Jujuy. Allí se interceptó un vehículo donde se hallaron 58 paquetes con 61,514 kilos de cocaína.
Cada paquete tenía un logo con la figura de un delfín. En el mismo compartimento donde estaba la droga, los investigadores encontraron un objeto envuelto en tela blanca que contenía elementos vinculados a un supuesto ritual: patas de animales, huesos atados, collares, frutos, yerba mojada, un destornillador y una fotografía de un hombre fallecido.
Aunque estos objetos fueron secuestrados inicialmente, la Fiscalía determinó que no tenían relevancia directa en la causa y los descartó.
El presunto líder de la banda, un hombre boliviano conocido como “El Padrino” y radicado en Cochabamba, ordenaba que se realizaran rituales para “curar” la droga y evitar su detección.
La organización contaba con miembros en ambos lados de la frontera. La cocaína ingresaba desde Bolivia por pasos no autorizados hacia Casira y luego se ocultaba en vehículos acondicionados para su traslado hacia distintos puntos del sur del país.
En total, se secuestraron 45 vehículos, dinero en efectivo en pesos y dólares, 24 teléfonos celulares y armas de fuego.
Cinco personas fueron detenidas, entre ellas “El Diablo”, mientras que tres sospechosos argentinos permanecen prófugos.
La causa está bajo la órbita de la Procuraduría de Narcocriminalidad del NOA (PROCUNAR NOA) y el Juzgado de Garantías Federal N°1 de Jujuy, que continúan investigando el grado de responsabilidad de cada integrante y el circuito completo de la droga.

