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Política

Casa Rosada evita profundizar conflicto con Villarruel para centrar la agenda en el Senado

Santilli pidió que Villarruel renuncie, pero desde el Gobierno niegan que haya una estrategia para desplazarla y buscan retomar las reformas legislativas.

El Gobierno busca bajar la tensión con Victoria Villarruel tras el pedido del jefe de Gabinete, Diego Santilli, para que la vicepresidenta "dé un paso al costado". Desde la Casa Rosada aseguran que no habrá consecuencias institucionales y que el pedido fue una respuesta a las críticas de Villarruel contra Javier Milei.

En el oficialismo sostienen que Villarruel prepara un armado propio para competir en las próximas elecciones y se presenta como una referente opositora con perfil nacionalista y conservador. "Que arme su proyecto en otro lado", señalan.

No creen que Villarruel vaya a abandonar su cargo. Un funcionario de primer nivel afirma: "No se va a ir". La tensión es parte de una serie de cruces entre la vicepresidenta y Milei desde el inicio de la gestión.

Desde el entorno de Santilli explican que el pedido no fue parte de una estrategia coordinada para forzar la salida de Villarruel, sino una opinión personal frente a las críticas hacia Milei. "No está en el ADN de Diego Santilli derribar a alguien desde adentro. Respondió lo que piensa", expresan.

En la Casa Rosada niegan que haya pedidos formales contra Villarruel. "Le preguntaron y respondió. No hay más vueltas", indican, buscando evitar que se interprete como una ofensiva para desplazarla.

Recuerdan que las diferencias con Villarruel comenzaron antes de asumir, vinculadas al cierre de listas de 2023 y a que no obtuvo el control de los ministerios de Defensa y Seguridad, que quedaron bajo Luis Petri y Patricia Bullrich.

El oficialismo señala que Villarruel fue construyendo un perfil cada vez más autónomo, reflejado en diferencias legislativas, cuestionamientos públicos al Presidente y enfrentamientos con dirigentes libertarios. A pesar de eso, buscan mantener un canal institucional con la titular del Senado.

Reconocen la necesidad de evitar un nuevo foco de conflicto en el Senado para reactivar la agenda legislativa del segundo semestre. Planifican sesiones semanales los jueves y avanzar con proyectos prioritarios como propiedad privada, Hojarasca, Ley de Salud Mental y reforma del Etiquetado Frontal.

La relación con Patricia Bullrich forma parte del equilibrio. Tras semanas de fuertes cruces, Bullrich se reunió con Villarruel para bajar la tensión y mantener el diálogo de cara a las próximas sesiones.

Desde la Casa Rosada valoran ese gesto como indicio de que, a pesar de las diferencias, hay espacio para sostener la coordinación parlamentaria y evitar que las disputas personales dificulten la negociación con bloques dialoguistas y gobernadores. Admiten que el Senado seguirá siendo el frente legislativo más complejo.

Allí buscan destrabar proyectos sensibles y avanzar con pliegos judiciales estratégicos para la segunda mitad del mandato. En el Gobierno sostienen que la discusión con Villarruel no afecta esa hoja de ruta y que la vicepresidenta continuará diferenciándose del Presidente por un proyecto político propio y no por una disputa coyuntural.

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